De la Rosa
Huella de espinas.
Del amor a la rosa
¡Se ha escrito tanto...!
Cambia la hora en punto...
Cambia la hora en punto de los astros
mientras vuelve su mirada hacia el espejo
sin más ánimo que un último retoque.
Y como cambia, florece
de cada imagen real su consecuencia
recogiendo
el borde oxidado de su vida,
alargando la llegada de ese tiempo
en el que ya, un riego de socorro
es sólo agua para la última copa.
El dios de las cosas.
La mano del niño no alcanza la luna.
Subido en el dedo perfecto de Dios
se baña en un llanto de sueño improbable
y tienta a la suerte.
Se estira creciendo en el tiempo, saltando
con plomo en los pies.
Mientras
penetra la adulta raíz en la carne
del niño y la tierra.
El dios de la cosas esconde su dedo
y espera paciente a que llegue otra noche.
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