Nubes pequeñitas blancas
Y negras
Cruzando el cielo como saetas
No llevan agua, llevan alegría
Canto a la madrugada y al mediodía
Notas de pentagrama
En alambres de luz
Hablaban de música
A quien apreciarla sabía.
Me anuncian que ha muerto
Una vieja conocida
Que con agrado y amor
En casa las acogía
Bien recuerdo a esa anciana
Bien la tengo conocida.
Su pelo nevado
Su vestido de carbón
No puede ser sino un ángel
Repartiendo tanto amor
De una parte a otra iba
Ayudando, en silencio,
A hijos y nietos,
A vecinos y extraños
Generosa repartiendo
Dicha, ilusión y entusiasmo
Siempre volando
Golondrina de ensalmo.
¿Qué había detrás
De su vestido negro,
De su blanco pelo?
Había una historia,
Había un esfuerzo,
Había ilusión
También decepciones,
También sufrimientos.
¿Qué había en lo profundo
De la mujer de nevado pelo
De vestido tostado?
Había un espíritu
Sincero y abierto
“Conciencia” del mundo
De ternura y aliento.
¿Qué había en el ser
De aquella mujer
Con negro vestido
Y con pelo blanco?
Había un deseo
En su corazón,
Abrir las puertas
A ese vagabundo
Que busca compasión.
¿Qué había en el alma
De aquella mujer
Con pelo nevado
Con tiznado vestido?
Había esperanza
Que vivió ella de eso,
Pensando en amor
Esperando la luz de su sueño.
Se irá surcando el azul del cielo,
Allí la esperan con los brazos abiertos.
Me dicen que ha muerto la anciana,
No me dicen por qué.
Quizás no pudo guardar
Tanto amor en su pecho.
Se ha muerto la anciana
Se ha marchado lejos,
Quizás no tan lejos,
Y yo me pregunto
¿Qué dejo la anciana,
De pelo blanco
Y vestido negro?
No ha dejado un nido,
Sino Amor, Ternura y Recuerdos.
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