Llevas puesta una coraza
alrededor del cuerpo,
te cubres los ojos
con alas de mariposa,
cuando tus piernas y brazos
tiemblan bajo el sayal de tu voz.
Desgranas sílaba a sílaba
tu apuesta diaria por la vida.
Cada paso que das,
cada cosa que haces,
sale preparada de un molde.
A golpe de fusta escondes frustraciones,
guardas amores en cajitas
y te peinas el alma
con la púa de una guitarra
para desenredar afectos caníbales.
Esperas un día sólo para ti,
fuera de chantajes a los que ceder,
cuando salgas a la calle
a gritar tu nombre o el suyo.
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