Milagros Salvador

 

Testamento

 

Te dejaré
la sombra de la casa de los viejos balcones
y el sol que generoso nos recordó la vida,
los pájaros ausentes que vuelan como sueños
y nunca los supimos,
los cuadros que se abrían lo mismo que ventanas
donde vivieron sus figuras estéticas y amigas,
mostrándonos el mundo.
Te dejaré
los silenciosos libros que llevaron mis horas
a lejanos paisajes,
los discos más preciados y el alma de su música,
que giraban lo mismo que la tierra
sin saber de la noche ni del día
Te dejaré
las joyas que guardaban el gusto de la abuela
por piedras de colores,
aquel reloj que nos envejecía
al ritmo de las horas,
las cartas tan guardadas
de amores que quedaron en sobres amarillos,
y el poema que comencé una tarde
y que nunca he logrado terminar.


 

Acudes a mí

 

Aunque yo no te llame ni te nombre,
acudes hasta mí,
cuando la vida regala sus favores
y no pide factura,
cuando la vida aprieta la garganta
como el humo imposible,
cuando la vida quiebra el horizonte
con su perfil oscuro,
cuando la vida llega a desgastarnos
en el desfile de los días,
cuando la vida trae la música
o el dolor que espanta los racimos,
cuando la vida, guardiana poderosa
vigila nuestros límites,
cuando la vida, digo,
borda sobre nosotros alegrías o tristezas
en bastidor de hierro,
su palabra desciende y me recoge,
poesía que llegas, sin hacer ningún ruido.


 


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