Miguel Ortega Isla

Balada a un soneto inacabado

 


Como la primavera
no sabía que estábamos en guerra,
pintó verdes y flores en el valle.
El campo se cubrió, al término del día,
de un gemir de violetas
y cuerpos destrozados. ...
Y el toque de retreta sonó en la lejanía.


El casco sirve ahora de nido a los lagartos
y el soldado murió,
sin comprender su muerte.
Estaba en otras latitudes,
intentando escribir un soneto a su amada. ...
Y el toque de retreta sonó en la lejanía.


Las guerras purifican a las razas.
Los ventajistas no se mueren.
Sólo se mueren los inútiles:
los que creen que amar
es importante y no rinden al oro pleitesía,
los que alguna vez lloraron sin saber el porqué.
...Y el toque de retreta sonó en la lejanía.


Se mueren los incautos,
los que sienten tristeza en los atardeceres,
soñadores e ingenuos
como nuestro soldado,
que se dejó matar, suspenso en picardía,
sin haber terminado su soneto.
...Y el toque de retreta sonó en la lejanía.

 


 

Dormir a pierna suelta


Lo de dormir a pierna suelta
está al alcance de unos pocos.


La mayoría nos sentimos
con las piernas atadas
por las letras que vencen,
el viaje a Londres
para borrar el embarazo
no deseado de la niña,
y pagar al tendero a fin de mes.


Así que cada noche,
cuando vamos cansados a dormir,
no nos podemos desprender
metafóricamente
de nuestras piernas,
y debemos dormir a pierna atada.

...de "Mis personajes se pasean por La Red", Colección "Li-Poesía", Vision Libros, 2011


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