Lola Álvarez Feito


Al abuelo Pedro

 

.......Poema escrito a cuatro manos una tarde de otoño. Gracias a mis primos María José, Ricardo, Mary, Pedro y Fernando que me ayudaron a inventar mis recuerdos.

 

Se enredan los recuerdos inventados
en las trenzas perdidas de mi pelo.
Siento nacer el poema,
Portugal, Inglaterra, España
unidas al mismo punto cardinal
de un corazón en guerra,
fosa común de Lorca en el recreo.
Imagino algunos sabores dulces
de miel y agua callada de la fuente,
otros tragos amargos da la vida.
Años de hambres curadas a destiempo
con caldo de castañas.
Entre hojas gigantes de tabaco
se escucha la Pirenaica, y de fondo…
ese tango de Gardel:
“Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver…”
Flores en la tumba de sus sueños
de no volver y su alma marchita.
Ese dolor retorcido en los dedos,
con la frente cubierta
y mirada perdida.
Hoy sus nietos escribimos la historia
de un hombre que nunca pisó la luna.
Comunista de bien y mala leche
que esconde disfrazado
el frágil esqueleto de mi padre.

 

 

 


 

Credo

 

Creo en mi padre, todo generoso
creador de mis huesos y mi carne.
Creo en mí entre todos sus hijos.

Cuando muera no quiero sepulturas,
tampoco descenderé a los infiernos.
No voy a resucitar,
sin cielo que me acoja.

Sentada a la izquierda, como siempre
esperaré, y que nadie me juzgue.
No creo ni en espíritus ni en santos.
Creo en la gente buena,
también en el perdón aún sin pecado.

La carne descompuesta no regresa.
Viviré eternamente
si me seguís leyendo.
Solo el verbo perdura,
solo el poema crece.

 


 

He llegado hasta aquí, no sé ni cómo.
A veces el destino es caprichoso,
se acelera la rueda del futuro,
te lanzan a la escena...es el momento.

Yo no tengo experiencia,
pero si muchas ganas, lo confieso.
Me desnudo ante ustedes,
me libero del nudo de la garganta,
del corsé de las palabras,
de ese hábito que nunca hizo al monje.
El uniforme se quedó pequeño
y ahora deja entrever
el interior de mi ropa vieja
cosida con retales del olvido,
rematada al hilo de la memoria.

Me entregaré en alma y cuerpo,
como aquella primera vez.



 

Líquido elemento

 

..........................................................¡Oh claro honor del líquido elemento,
..........................................................dulce arroyuelo de corriente plata,
..........................................................cuya agua entre la hierba se dilata
..........................................................con regalado son, con paso lento!

Luis de Góngora.

Cayó mi corazón y se hizo trizas
ya no sé componer tanto recuerdo,
tanto pellizco, amor y lunas rotas
tanto silencio oculto en las paredes.

Ayer busqué una vida que hace aguas,
nada entre dos mundos subterráneos.
No sé lo que es amar sin condiciones
cuando es solo la sangre lo que ata.

Yo lavo mi conciencia algunas veces,
y mis manos se ensucian,
se derrite la noche ante mis ojos,
savia que contamina los sentidos.
No paran de crecer las malas hierbas.

El tiempo derramado por la mesa,
sigue surcando el cauce de ese río
por llegar a buen puerto en mala hora.

Hoy no marcan en punto los relojes
es demasiado tarde.

 

 


Ir al Inicio