Enrique Gracia Trinidad


Poetas disidentes, antisistema y hasta suicidas



.......En tiempos de uniformación global, corrección política, imaginería convulsa y domesticación capitalista y de la otra, la disidencia es casi una obligación de la inteligencia.
.......Separarse de los adoctrinamientos, de cuantos dogmas nos han impuesto, no para que seamos más felices sino para que resultemos más manejables, es un ejercicio de salud mental. Cuestionar las creencias oficiales y la ortodoxia tantas veces adocenadas, se convierte en un reducto de libertad al que es necesario acogerse para evitar ser engullidos por la vulgaridad uniformada.
....... En este sentido, los poetas auténticos deberían volverse al romanticismo en su sentido más libertario, y convertirse en disidentes imprescindibles y necesarios. Algunos lo son, otros muchos no, pero todos debieran planteárselo al menos.
....... Hablo de los poetas auténticos porque, como todos saben o debieran saber, también hay poetas al servicio de la programación universal; a esos les niego en buena medida el sello de la autenticidad, como a cualquier otro artista que termine siendo devorado por el sistema y convirtiendo su labor creativa en puro garbanceo sin conciencia.
Es este término de conciencia el que da el santo y seña de la disidencia, del desacuerdo firme e incluso de la desobediencia civil y la rebeldía activa. Y no hablo sólo de política, sino de cuantos parapetos crea el universo mundo para tenernos a todos en el redil que convenga a los poderosos de gobiernos, iglesias, economías o pensamiento estándar.
....... La libertad es la esencia misma del arte y por tanto de la poesía. Lo fue siempre, salvo en los casos en que los poetas se arrimaron al poder de una u otra ideología y pervirtieron la palabra convirtiéndola en servil, laudatoria o consentidora. Hemos tenido ejemplos de este tipo a lo largo de la Historia e incluso en la más reciente y cercana. Pongamos por ejemplo José María Pemán, hoy justamente olvidado, adicto a régimen golpista del general Franco y dedicado a entonar alabanzas del sistema instaurado por el dictador, pese a algún buen momento en sus versos. Podríamos citar también la famosa revista Escorial, repleta de autores ligados al pensamiento fascista y reaccionario y escribiendo casi exclusivamente poemas de amor, religiosidad y alabanza del "imperio", apoyando incluso, por activa o pasiva, el interés de eliminar cualquier disidente político o ideológico o cualquier aliento de libertad. Desde su posición de corifeos del pensamiento único tan sólo acogieron alguna que otra voz un poco discordante entre el común de voces sometidas.
....... Por el contrario, fue ejemplo de disidencia poética por entonces la otra revista de la época, Espadaña, de Lama, Nora y Crémer, que hasta supuso un peligro para cuantos colaboraron por su oposición a la dictadura.
....... Fuera de la política se ha ejercido otra disidencia llamativa y necesaria que es la de la lucha contra la vulgaridad, contra la ignorancia sistemática y la torpeza mayoritaria. Es la de esos poetas que, aún sin un compromiso social concreto, ejercieron la búsqueda de la belleza, de lo espiritual frente a lo material, de la ensoñación frente a la realidad alienante. Siempre y cuando no se crean más allá del bien y del mal, estos poetas entran por otra puerta en lo que podríamos llamar espacio de la disconformidad y la contestación.
....... Podrá argumentarse que desde el lado contestatario político también se ha caído en el adoctrinamiento y el pensamiento poético dirigido: Cierto. Poemas hay de Miguel Hernández o de Pablo Neruda, por ejemplo, que se deslizan por terreno fangoso y no se muestran críticos con comportamientos igualmente autoritarios y dogmáticos. Pero debo hacer constar lo evidente: el que la otra parte comprometida de su poesía compensa los bajonazos de la que pierde en sus ideas para alabar la ideología.
....... En el caso de los segundos, de los que buscan la belleza y lo más espiritual, también los hay que se exceden y terminan por insistir en el paisaje, la luz, los espejos y tantos otros lugares comunes, que mejor es pasar de ellos y dejarlos durmiendo en su nube.
....... En ambos casos, la poesía suele perder efecto, amordaza su vitalidad y queda, en fin, domesticada por uno u otro poder, convirtiéndose en panfleto, soflama o alabanza del líder, paisajismo repetitivo o falsa espiritualidad de mesa camilla.
....... La verdadera sustancia poética nada tiene que ver con doctrinas impuestas, con modas, con huidas. Si el poeta es auténtico y no se viste de cobardía, terminará por chocar contra el común de la política, de la sociedad bien pensante, de la opresión venga de donde venga, de la vulgaridad y el adocenamiento. Tendríamos el ejemplo de Dionisio Ridruejo que partiendo del apoyo al régimen franquista, terminó girando al lado contrario y convirtiéndose en lo que como poeta era: un disidente que llegó a padecer por ello el destierro y la cárcel. En la tendencia opuesta podríamos ver a Maiakovski que tras su actividad poética y propagandista a favor de la administración bolchevique, terminó siendo acusado de individualista y burgués, y finalmente, desencantado por completo, se suicidó.
....... A propósito ¿hay mayor ejercicio de disidencia que el suicidio? Esa es la disidencia última, total y rotunda. En esa disidencia de huida completa, de rebeldía perfecta, han sido maestros los poetas.
....... No hace mucho estudiaba yo las tendencias suicidas en el mundo occidental y me encontré con alguna sorpresa. Más allá de las terribles estadísticas que sitúan el suicidio como la primera causa de muerte violenta en el mundo por encima de homicidios, guerras —esto lo dudo un tanto— y accidentes de tráfico, y de la terrible influencia que la crisis está teniendo en este sentido —normalmente silenciado por los medios de comunicación a pesar de las ocho personas diarias que se quitan la vida en nuestro país—, más allá de alto número de "amas de casa" que se quitan la vida, la relación de artistas suicidas es notablemente alta y dentro de los artistas, han sido siempre los poetas los que más han decidido ejercer esa disconformidad absoluta que es marcharse al otro barrio en un último acto de rebeldía frente al absurdo en que a veces se convierte la vida.
....... No entro a valorar moralmente esta situación, pero la veo, sin duda, como una etapa extrema que puede ejercer quien así lo desee. La ejercieron los románticos sobre todo y la han ejercido poetas de nuestro tiempo. Es el rotundo rechazo a un mundo grotesco de imposiciones, dogmas, hipocresías y adoctrinamientos.
....... La prebenda, el clientelismo y la condescendencia con opresores, tiranos, plutócratas y salvapatrias del color que sea, además del conformismo, la negación de la realidad y el "mejor hablar de otra cosa", casan muy mal con el auténtico ADN del arte.
....... Si la poesía no es disidente suele quedarse en fuegos de artificio más o menos hermosos o emocionantes, pero decepcionantemente vacíos; más oropel que otra cosa, más bisutería, más ombligo, más pretencioso manierismo. En un mundo alejado de la lírica y que confunde la épica con la liga de fútbol, en un mundo prosaico y domesticado, los poetas, en la medida de sus pocas fuerzas, deben dar testimonio de inconformismo, de rebeldía, o como suele decirse ahora de anti-sistema. Y no es que sea muy difícil porque la poesía en sí misma supone mirar con otros ojos, ver de otra manera, recrear un lenguaje igual pero distinto, único, rotundo, fuera de la norma, de lo obligado, incluso de lo correcto.
.......Si este arte de la poesía ya es en sí disidente cómo no lo va a ser el poeta.

 


 

Cuando no tuve nada importante que hacer

 

Trabajé en muchos sitios imposibles,
en oficios absurdos y ridículos.

He sido porque sí:
Restaurador del cuarto menguante de la Luna,
crupier en una mesa en que jugaban
a la ruleta rusa o al simple desamparo,
conservador del horizonte
—eso siempre por horas y en las tardes nubosas—,
albacea del tiempo por venir,
conductor de un ilustre carromato de feria que perseguía la justicia,
distribuidor a domicilio de sensaciones imposibles,
pescador en un barco que se matriculó como patera,
sacerdote del dios desconocido que aún lo sigue siendo.
cocinero del hambre sin fogones ni plato ni cuchara,
monaguillo de alguna misa negra
que terminó en guateque deslucido,
ladrón de guante roto algunos viernes. Los sábados libraba.

Me desgané la vida como pude:
He vendido la droga de los sueños
a la puerta de alguna residencia de ancianos;
canté —muy mal, por cierto—en un mariachi turbulento y triste;
zurcí suicidios y pinté esperanza,
la restauré después, al cabo de los años,
para que siga viéndose a lo lejos;
ecualicé los ruidos en un andén del metro
y el canto de los grillos en un solar de las afueras del silencio;
recogí los misterios de la vida
que abandonaban los adolescentes en las terrazas de los bares;
clasifiqué y almacené la risa, la ironía, la burla y el sarcasmo;
pregoné los poemas de la desolación.

Fui lo que nadie quiso ser, no me arrepiento.
Ahora que ha llegado la edad de jubilarme,
me niegan la pensión por inconstante.

Me ofreceré de voluntario en el Armagedón,
afinando trompetas,
o sacándole brillo a la guadaña.

 

 

(de "Al final de la escalera", 2015)

 



 


Ir al Inicio