I
Este templo U-terino,
este santUario vulvovaginal,
no comienza en mi ombligo,
sino en mi mano, estas manos,
nada más que agua entre los dedos,
nada más y tanto.
Yo soy una chica vespertina, más despierta en la tramontana
activa en la madrugada. Sin embargo, confieso el desconcierto
de encontrarme más abierta en las mañanas.
El aplastamiento de las gotas es la luz en las entrañas,
mete la mano, recoge el agua, u es más u en la duermevela y en la calma.
II
Una vez recogida el agua, ¿cómo transportarla?
Si hacemos caso a Boccanera, y deberíamos,
se necesita una cuchara, capaz de transportar,
como él nos cuenta, el misterio del mundo
de un campanario a otro, acunándola.
Me agrada atreverme a decir que,
con una u minúscula, te acercas un poco
al concepto de cUbierto, la idea,
ideograma, reflexión al vuelo,
intención y axioma, ser,
si le pones ganas, una cuchara.
Yo estaré esperando en el camino de la madrugada.
( España )
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