Empequeñecida,
arrastrando recuerdos
sobre esa calle solitaria,
un medio día de heridas abiertas,
por donde se van las horas de abril.
En esa soledad no resuenan los pasos,
nada más; la melancolía
se hunde en el silencio
por donde sin corazón va.
Cuando vuelva el sol,
si ya no estás,
¿a quien avivará?
La noche nos ha enterrado.
( Méjico )
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