La sangre impregnó hasta las piedras.
Su voz clama en el desierto:
Que nada quede oculto.
Que se escudriñen los recuerdos.
Que se ubiquen los fragmentos soterrados.
Que surja la palabra
y restaure la memoria.
Sólo así
se apaciguarán los huesos
violentamente desgajados.
Sólo así
la sangre llegará al lugar de su quietud.
(Guatemala)
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