No hay lugar para la ternura
(Esparta. Cualquier siglo antes de mí)
¡No pierdas más el tiempo!
Haz el amor a mano,
de forma discreta y segura
-cien por cien gratis-.
Déjate querer los domingos por la tarde
en un minuto,
y sonríe...
siempre sonríe.
Ya sabes que el amor es circular
y para-lelos.
No me salen las cuentas:
Hace trescientos cincuenta y dos besos
que no te deseo;
los trece restantes
me han pillado a traición.
Ayer recobré tus buenos modales;
giré la cara,
me cubrí discretamente los labios
y aplaqué una sonrisa
-tal como te he visto hacer tantas veces-.
Después,
volví de nuevo mi cabeza al mundo.
Ya sabes que la moral sujeta los impulsos naturales.
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