Anónima serás, aunque un gran duelo
te acompañase el día de la muerte,
y con una oración quisieran verte
atravesando el pórtico del cielo.
Laureles de este mundo hecho de hielo,
sueños que se colmaron de tal suerte
que yacen hoy bajo la losa inerte,
para aliviar el viejo desconsuelo.
Ha rescatado el mármol la belleza
de tu perfil, mas no esculpió tu nombre
como halago perenne a tu memoria,
ni hay escudo que honre tu nobleza,
pero es igual, porque aunque nos asombre,
cuna y sepulcro al fin son nuestra gloria.
SOY LA CORZA
por Milagros Salvador
Soy la corza que con inquieto hocico
busca la tierna hierba
que recorta la sombra de tu vientre.
Lamo con húmeda caricia
tu imposible frontera
y el silencio nevado de tu cuerpo
donde mi gozo se recobra,
mientras la tarde insinúa su cadencia de ave.
Reconozco las dulces azucenas,
las incesantes lilas derramadas,
centelleante nardo,
trébol de luz que se asoma a la noche.
Hoy, siete lunas
esperan impacientes nuestros sueños. |