Los muros en el pozo del silencio,
bajo el agua subterránea de un instante,
son un jardín en busca de la nada.
La imagen cromática del frío,
galaxia de soledad temblándome en el alma,
volcán que se agita y se estremece.
Es un mundo circundado de fantasmas
que pretende enjaularme.
Silencio dormido en el silencio,
desnudez intocada de las horas.
Mi propia desnudez:
en la sal de mi sangre desbastada,
es un murmullo de nostalgias solas.
Aún el dolor quema en la herida,
del llanto aún queda un susurro.
El mañana locamente soñado
es una fábula bastarda
de mi pobre y silenciosa fantasía.
¡Qué poco saben los que no han sufrido
el insomnio de un amor perdido!
¡Los que no rodaron, tarde abajo,
tras un mensaje incinerado.!
... Sólo mi silencio, cobarde, sabe esta agonía... |