Dime, cariño, ¿qué más nos da?
Un paseo juntos en esta ciudad extranjera,
donde yo contemplo mi existencia cada día
como si fuera un juego de luces en el agua.
Un juego de sombras en la luz,
un paseo sin darnos la mano,
caminando juntos por los recuerdos y los deseos no cumplidos,
en un lugar al que ninguno de nosotros pertenece.
Tal vez sería más peligroso de esta forma,
cada uno la única referencia del otro,
aislados en el mismo pasado, arrastrándolo al presente.
Un paseo sin darnos la mano,
tampoco la mirada; que sabemos que un contacto directo,
nos echaría una vez más al gran perro del amor sin futuro,
sin pensamientos.
Sólo deseo, manos perdidas buscándose, agarrándose al otro,
arrastrándonos de vuelta al pasado.
¿Qué más nos da, perdernos en otra ciudad,
en nosotros... Un día más?
|