|
|
|
. . El acto mismo de nacer, nuestro primer ultraje, el hurto primero. Él no se da a la desesperación, sigue firme en el calvario: así es El Amor. Te olvidamos, e
inventamos el mundo;
Te fuiste a las
nueve y tres minutos de la tarde;
|
|
OLÍA A TRAICIÓN Y SOLEDAD |