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Sobre ti, el crucifijo.
Debajo de Él,
tu poema:
tu ofrecimiento
a María.
Aún más
abajo, la cama y tú.
—¡Las cruces
de hoy son distintas, más blandas,
pero igual de
terribles!
"Los clavos de
hoy son invisibles..."
e imagino el cáncer
como una jauría
de pirañas.
A tu derecha, Leonor.
A tu izquierda,
Carmen.
La crucificada
en el centro,
tú, "Cipri",
mi madre.