|
|
|
. .6 El
verbo mágico que eterniza la amapola aquella, la
que
era un insulto de luz roja a la vera del cami-
no,
la que aquella primavera se hizo óleo para
oler
siempre y dejó una hilacha suelta en el
vestido
multicromático del planeta.
.
Paisajes
La arruga del acantilado y a lo lejos el río hermano del cielo. El olivo que aún sigue allí y aquí : vivo frente a tus ojos, desdoblado por la fuerza de una espátula que lo reconstruye en el ayer. El girasol. El reposo de los mares de trigo amarillo y el canto de las chicharras bajo un calor seco.
Es
hacer eterno
Las pequeñas bagatelas de la madre tierra que nos abraza. La quietud y el silencio que nos cicatriza el alma.
. El
efímero latido de lo menudo.
.
.
.
|
|
MULETA Y VIENTO |