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. .6 Hay un hechizo en las chispas que brotan de las espadas, una súplica oculta y una grandeza brillante. Hay como una eternidad gozosa que se mantiene. . . Cuando la vida nos ata y no sabemos vivir, necia penumbra que mece los deseos de los niños, ansia fiera que germina entre el estiércol del miedo. . . ¡Ay!, le suspiran los hados que miran sus pies cortados y le susurra la luz dorada del ventanillo, ¡Ay!, se lamenta la calma de los días de diario. . . Cuando recuerda que nunca habrá de luchar y morir, la tarde añeja se duerme y el aire silba en los vanos, sueño imposible que cae sobre el afán que se vierte. . . La voz que ilumina llega, y abre los mundos cerrados. |
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MULETA Y VIENTO |